Lo que debemos perseguir es bajar el coste de cada unidad fabricada. Bajar los salarios no garantiza esto, lo que garantiza la reducción de costes es el aumento de la productividad.

En los años posteriores a la crisis de 2007 hubo reajustes y medidas de todo tipo, una de ellas fue la bajada de salarios. Esto podía ser coherente en algunos casos, sobre todo, en directivos e indirectos en los que había margen de bajada porque los sueldos eran medios o altos. Pero aplicar esta medida en el colectivo que ya está casi en la base de remuneración era, además de muy cuestionable, poco eficaz.

Veamos lo que pudo suceder y, por suerte, no fue.

Una fábrica de componentes de eléctricos estaba por aquella época, como casi todas, en horas bajas. Necesitaba reducir costes por todas partes para sanear sus resultados y ser competitivos. Para tal fin, consideraron llevar a cabo una bajada de salarios de un 15 % a toda la plantilla.

Me preguntaron que qué me parecía, para lo cual tuve que hacer algunas preguntas:

¿Está la productividad bajo control? Es decir, ¿Hay capacidad de garantizar que el tiempo de producción por unidad se mantendrá?

Me dijeron que no, que las cantidades producidas las gobiernan los mandos e incluso los propios operarios al cargo de las máquinas.

Entonces les indiqué lo que sucedería con cierta probabilidad:

  • La productividad caería más de un 15 % por desmotivación.
  • Los costes directos por unidad serán los mismos, en el mejor de los casos.
  • Los costes indirectos por unidad aumentarán debido a una menor producción.
  • Y se incumplirán plazos de entrega.
  • En resumen, tocar el salario así podría tener consecuencias de segundo orden no previstas en el análisis inicial.

Pero había que buscar soluciones y les pedí hacer un diagnóstico de dos jornadas para ver si había potencial de mejora. Y lo había. Podían introducirse fácilmente mejoras para el aumento de la disponibilidad de las máquinas. De manera que les propuse este plan:

  • Mejorar la productividad más de un 15 % a partir de mejoras, no de más esfuerzo.
  • Esto implicaría un 15 % más de producción.
  • Los vendedores tendrían que hacer un esfuerzo para vender ese 15 % más, bajando el precio lo correspondiente a la reducción de costes debida al aumento de la productividad.
  • Los operarios y mandos intermedios tendrían que aplicar las mejoras que se materializarían con ese aumento de producción.

El esfuerzo de todos (la apuesta de la dirección, comerciales y producción) llevo a una reducción de los costes por unidad, que es lo que a la empresa necesitaba, sin tener que reducir las nóminas.

Esto representa la diferencia entre el liderazgo y las propuestas de suma cero.

PROPIEDAD INTELECTUAL

©️ José Agustín Cruelles Ruiz (Zadecon)
abril 1, 2020

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